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La inspección antes de volar

Durante los años que llevo en el mundo de la aviación con autogiros, me ha sorprendido el relativamente poco interés que los pilotos prestan a la inspección prevuelo. No es exactamente que no se realice, sino que ésta se hace como parte de un protocolo de rutina: abrir el hangar, sacar el autogiro, inspeccionarlo y a volar.

Lo dicho anteriormente es totalmente válido, pero hemos de coincidir, que sacar el autogiro del hangar no es lo mismo que inspeccionarlo. La inspección pre-vuelo requiere de meticulosidad y una adecuada metodología, para evitar que "algo" se nos pase. Nuestra seguridad depende de que el autogiro se encuentre en perfecto estado para volar y eso hay que comprobarlo SIEMPRE.

Como pilotos en activo debemos tener presente la importancia de estas acciones. Como instructores debemos insistir en ello durante el ciclo de preparación de nuevos pilotos. Para ello, lo mejor es exigir a los alumnos pilotos que lleven en la mano mientras realizan la inspección, un papel donde se detallen los pasos y la secuencia adecuada. De esta manera, seremos cómplices de unas buenas prácticas adquiridas por nuestros alumnos, que tal vez les evite incidentes en el futuro.

El vuelo es uno de los mayores placeres que puede sentir el ser humano. Realízalo con las máximas medidas de seguridad, la inspección de la aeronave es un requisito fundamental de esa seguridad.

Como dice uno de los mejores instructores de autogiros de España, Fernando Roselló, "la inspección pre-vuelo, es la última oportunidad que tiene el piloto, para evitar que salga un vuelo que nunca debió hacerlo"

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